en el punto de partida

Hace meses abandoné mi blog porque no me motivaba nada el contenido que estaba creando. Lo de basarlo en tips y consejos sobre emprendimiento ha sido uno de los grandes errores que he cometido con este proyecto, pero no el único.

Hablando claro, me parecía aburrido, soporífero, un autentico tostonazo y era algo que estaba destinado al fracaso. No hay nada que desmotive más que hacer cosas que realmente no te gustan. De eso he aprendido mucho en todo este tiempo. En realidad el blog es solo la punta del iceberg…

PERDER EL RUMBO

Cuando emprendí (cada vez le tengo más manía a esta palabra) todo era nuevo para mí. No tenía ni idea de cómo hacer las cosas y el miedo a lo desconocido me acechaba en cada momento. Tener unos gastos fijos al mes tampoco me facilitó las cosas y empecé a cometer todos los errores habidos y por haber.

El primero de ellos, aceptar todo tipo de trabajos. Estaba tan ansiosa por trabajar y ganar dinero que decía que sí a todo lo que se me ponía por delante. Y eso es como lo de escribir un blog que no te motiva, que al final cae por su propio peso. Decir que sí a todo también me llevó a relacionarme con asuntos totalmente opuestos a mí y a hacer cosas que no quería hacer. Al final me explotó todo en la cara y mi proyecto tal y como estaba siendo en ese momento dejó de tener sentido.

Lo malo es que he necesitado todo este tiempo para darme cuenta que estaba más perdida que un pulpo en un garaje. Me he pasado más de un año yendo a la deriva, dando palos de ciego y muy frustrada y desmotivada por no saber por donde tirar.

MIRAR HACÍA ATRÁS PARA SEGUIR ADELANTE

Estas navidades me tomé unos días de descanso y desconexión. Tener tiempo libre y no poder salir mucho de casa por el tema del covid me llevaron a retomar algunos de mis hobbies del pasado. Así que desempolvé mis lanas y mis agujas de ganchillo y me puse a tejer. Y en ese momento, ahí, sentada en mi sofá, tranquila y disfrutando de lo que estaba haciendo, se me encendió la bombilla. La cosa más simple del mundo fue el detonante para encauzar mi trabajo y empezar a ver la luz al final del tunel.

He necesitado casi tres años, muchas cagadas y unos cuantos malos tragos para darme cuenta del camino que tengo que seguir, y sobre todo de lo que no quiero ser/hacer.

Quizás el primer error que cometí nada más comenzar con este proyecto fue dejar mi blog de manualidades y desvincularme totalmente de ese mundo que tantas alegrías y buenos momentos me había dado. En ese momento tenía la necesidad de comenzar algo nuevo y creí que esa era la mejor decisión. Ahora me arrepiento, pero no me lo tomo como algo negativo, al contrario, creo que forma parte del proceso de aprendizaje.

VOLVER A EMPEZAR

Ahora que me he sincerado puedo anunciar que necesito volver a mis origines. No exactamente como antes, ahora tengo otras prioridades, pero sí hacer una fusión de lo que fui y lo que soy ahora.

En resumidas cuentas, volver a encontrar el rumbo ha hecho que esté mucho más motivada y con ganas de afrontar una nueva etapa. Ahora que tengo un objetivo me resulta más fácil definir bien lo que quiero y cómo lo quiero.

Retomar este blog, no decir que sí a todo, hacer una selección antes de aceptar un trabajo y basar mi proyecto en la creatividad y la inspiración son algunas de las cosas que quiero hacer.

Me despido por hoy, pero volveré pronto y lo haré con temas más amenos y divertidos. En realidad este es el post del punto de partida. Sí, le he cogido el titulo prestado a la Jurado, pero es que casualmente estas navidades me dio por escuchar la canción en bucle. Sin duda era una señal.

Nos leemos pronto.

1 comentario en «en el punto de partida»

  1. Me ha encantado el post. Me he sentido muy identificada con tus palabras. Yo también he dicho que sí a muchos trabajos que en el fondo no quería hacer.

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